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Richard Wolff y el declive de EE. UU: El Gigante con pies de barro

La imagen de invencibilidad de Estados Unidos ha chocado frontalmente contra la pared de la historia. En India & Global Left Español, el economista Richard Wolff analiza el declive hegemónico de Estados Unidos frente a errores estratégicos en Asia occidental e Irán.Según el economista, el imperio se encuentra hoy en un «callejón sin salida» geopolítico y económico, donde la omnipotencia de antaño se ha desvanecido. Lo más revelador —y dialécticamente irónico— es cómo un país pequeño como Irán, con una fracción del PIB global, ha logrado exponer las costuras de una potencia que, por exceso de confianza y ceguera ideológica, dejó de entender las fuerzas que mueven al mundo moderno.

El Error de Cálculo: Ignorar la Vulnerabilidad de la Globalización

Para Wolff, la administración estadounidense incurrió en una miopía dialéctica de proporciones colosales. Al construir la globalización durante los últimos 40 años, Washington se centró exclusivamente en la rentabilidad de las cadenas de suministro de largo alcance, ignorando la premisa egeliana fundamental: todo fenómeno lleva consigo su contrario.

Esta «vulnerabilidad de largo alcance» es el resultado de una contradicción interna: el mismo sistema que permitió maximizar beneficios mediante la deslocalización creó una fragilidad extrema. Al malinterpretar la cohesión ideológica y la capacidad militar de Irán, EE. UU. no comprendió que la interconexión global no solo proyecta poder, sino que ofrece múltiples puntos de ruptura para quien sabe encontrarlos.

Estados Unidos cometió un error colosal: malinterpretó la política de Irán, malinterpretó la situación interna y malinterpretó las cadenas de suministro de largo alcance que la globalización creó. Estas llevaban dentro no solo rentabilidad, sino también vulnerabilidad, porque no se tuvo en cuenta que todo se une con su contrario». — Richard Wolff.

El Espejismo del Crédito y el Petrodólar

El declive estadounidense ha sido postergado artificialmente por dos mecanismos que Wolff describe como un «castillo de naipes» financiero: el endeudamiento masivo de la población y el sistema del petrodólar. La hegemonía ya no se sostiene sobre la producción, sino sobre una estafa estructural al trabajador.

  • La brecha del crédito: Mientras las corporaciones acceden a capital con tasas del 4% al 6%, la clase trabajadora es exprimida con intereses en tarjetas de crédito del 17% al 19%.
  • La crueldad estudiantil: El volumen de deuda estudiantil supera hoy al de consumo, con la particularidad «extraordinaria» de que estos préstamos carecen de protección por bancarrota en los tribunales, encadenando a las nuevas generaciones de por vida.
  • El Petrodólar como objetivo: El acuerdo de transaccionar petróleo solo en dólares convirtió a EE. UU. en el país más endeudado de la historia. Sin embargo, el paradigma ha cambiado: los Estados del Golfo ya no ven las bases militares estadounidenses como escudos de protección, sino como objetivos militares de alto riesgo.

La parábola de David contra Goliat en el Estrecho de Ormuz

Wolff califica la situación en el Estrecho de Ormuz como una «metáfora maravillosa y casi poética». Irán ha encontrado la «onda» de David —drones y misiles de bajo costo ocultos en silos montañosos— para poner en jaque al Goliat del Pentágono.

La clave de este desafío no es solo tecnológica, sino de red. Irán no opera en el vacío; cuenta con el respaldo de los BRICS, la capacidad manufacturera de China y la alianza estratégica con Rusia a través del Mar Caspio. Estados Unidos ya no se enfrenta a una nación aislada, sino a un bloque organizado que entiende perfectamente las debilidades del mercado petrolero mundial, la arteria vital del capitalismo que Washington ya no puede proteger de forma absoluta.

«Tigre de Papel» y el fracaso de la guerra tecnológica

Habiendo perdido guerras terrestres en Vietnam, Afganistán e Irak, el Imperio apostó por el poder aéreo de alta tecnología. Sin embargo, Wolff —quien, en un giro del destino, fue alumno de Henry Kissinger en Harvard durante los años 70— utiliza la dialéctica para explicar por qué esta superioridad es ilusoria.

Wolff recurre al término francés le tigre est en papier (el tigre es de papel) para describir una potencia que parece feroz pero carece de capacidad para morder o imponer cambios de régimen efectivos. En su análisis, menciona la «Guerra de los 12 días» de junio de 2025 como un punto de inflexión retrospectivo donde la respuesta iraní superó la capacidad de procesamiento de los aparatos de espionaje occidentales. La lección que Kissinger no pudo prever es que la tecnología no sustituye a la comprensión de la realidad material en el terreno.

La fractura interna: Socialismo en el corazón del Imperio

La revelación más punzante de Wolff es que el colapso exterior es el reflejo de una alienación terminal en casa. La lucha de clases en EE. UU. se ha intensificado al punto de generar anomalías políticas antes impensables.

  • Síntomas de insurrección electoral: En Nueva York, la elección de un socialista musulmán como Zohran Mamdani (a quien Wolff llama «Mr. Mami«) y la posibilidad de una alcaldesa socialista negra en Washington D.C., son votos de rechazo total al sistema.
  • La victoria de los repartidores: Gracias a la presión socialista en el ayuntamiento, los 76.000 repartidores de comida en NY vieron su salario mínimo subir de $7 a $18 por hora, un triunfo concreto de la organización frente a la precariedad del modelo de plataforma.
  • La alienación de la juventud: Wolff describe las ceremonias de graduación donde los estudiantes abuchean a los magnates tecnológicos. Mientras Elon Musk se convierte en trillonario mediante la «magia» del interés compuesto, los graduados ven cómo la IA y la concentración de riqueza eliminan sus perspectivas de vida digna.

El diagnóstico de Richard Wolff no es una elegía, sino un llamado al realismo. El declive del imperio no es un evento futuro; es un proceso que ya está hundiendo el capitalismo interno. No obstante, desde su perspectiva de «optimismo de la voluntad», Wolff sugiere que el terreno en Estados Unidos nunca ha sido tan fértil para nuevas ideas precisamente porque el sistema actual ya no tiene nada que ofrecer.

La pregunta provocadora que queda para nosotros es: ¿podrá la élite estadounidense aprender de sus errores de manera amarga y lenta, o la incapacidad absoluta de adaptarse acelerará el conflicto interno hasta un punto de ruptura sin retorno? El gigante sigue en pie, pero el mundo ya sabe de qué están hechos sus pies.

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