Del fin de la era de los portaaviones todopoderosos al resquebrajamiento de la dominación norteamericana
Analista: Ringo Guzmán
Bruselas, 16 de septiembre de 2026
I. Nuevas tecnologías, nuevas derrotas para EEUU
Hay noticias que parecen ser simplemente una información militar más y que, cuando se colocan en su contexto, adquieren una dimensión completamente diferente. La investigación del Financial Times sobre la ayuda secreta proporcionada por Rusia a Irán para desarrollar misiles de crucero supersónicos es una de ellas. El programa, denominado C430L, habría comenzado en 2023 y cuenta con la participación de especialistas rusos en misiles, entre ellos personal de Rosoboronexport y de NPO Mashinostroenia, junto al Ministerio de Defensa iraní. [16]
Lo esencial no es solamente que Moscú ayude a Teherán a desarrollar un nuevo misil. Lo verdaderamente importante es la tecnología que está en el centro del programa: un estatorreactor capaz de propulsar un misil a varias veces la velocidad del sonido. Según las informaciones publicadas, Irán ya habría construido y probado en vuelo el sistema de propulsión. No existe, sin embargo, una prueba pública que permita afirmar que el misil supersónico resultante de esta cooperación esté ya desplegado operacionalmente.
Esta diferencia es importante, pero no cambia la naturaleza del asunto:
Cuando Irán convierta esta tecnología en un arma operacional, producida industrialmente, dispondrá de un sistema muy peligroso para los buques de guerra estadounidenses, especialmente en espacios relativamente confinados como el golfo Pérsico y el mar de Omán. A gran velocidad, con una trayectoria cambiante y a baja altura, el tiempo disponible para detectar, identificar e interceptar un misil se reduce considerablemente. [16]
La tecnología del estatorreactor
Un estatorreactor no es una tecnología mágica de motorización de misiles. No puede funcionar desde el reposo: necesita una velocidad inicial que permita comprimir el aire que entra en el motor. Ese aire se mezcla con el combustible, se quema y los gases son expulsados a través de una tobera para producir empuje. A diferencia de un turborreactor convencional, no necesita un compresor mecánico accionado por una turbina. La compresión se genera por la velocidad de avance del vehículo.
Además hay que distinguir el estatorreactor del scramjet. En un estatorreactor convencional, el flujo se ralentiza hasta velocidades subsónicas antes de la combustión; en un scramjet, la combustión se mantiene en régimen supersónico. Los estatorreactores son especialmente adecuados para velocidades supersónicas y los scramjet para velocidades aún mayores.
Las otras familias de armas convencionales tienen una trayectoria parabólica resultado de la gravedad; siempre terminan por caer, por lo cual son previsibles. Pero las supersónicas no siguen ese patrón y EEUU, pese a sus inmensos recursos, está perdiendo la carrera porque, aunque progresa, sus adversarios siguen avanzando a un ritmo sostenido. Ahora, si Irán logra «popularizar» una versión barata de esta tecnología, EEUU se vería muy debilitado.
Velocidades
El número de Mach representa la relación entre la velocidad de un objeto y la velocidad del sonido en el aire que lo rodea. No es fijo: en el aire caliente se necesita más velocidad para alcanzar el mismo Mach. Como referencia aproximada al nivel del mar, Mach 5 corresponde a 6.170 km/h a 14°. El estatorreactor en que trabaja Irán genera aproximadamente de 2 a 6 Mach. En cambio, el scramjet alcanza de Mach 5 a 15+.
Fragilidad de un portaaviones
Los portaaviones cuentan con una defensa en capas y algunos sistemas, como el SM-6, son muy avanzados, pero no garantizan una intercepción a baja altitud y a Mach 5.
Por tanto, no estamos hablando simplemente de mejorar un misil existente. Estamos hablando de superar un umbral tecnológico, que permitiría a un país considerado durante mucho tiempo inferior tecnológicamente entrar en un terreno donde las potencias pensaban conservar una ventaja decisiva.
Y aquí es donde esta victoria deja de ser exclusivamente iraní: tendrá un efecto mundial.
II. De cañoneras a portaaviones: proyección imperialista
Desde 1945, una parte fundamental del poder militar estadounidense ha sido su capacidad para proyectar fuerza aérea a miles de kilómetros de sus costas. El portaaviones es el símbolo máximo de ese poder: una base aérea móvil, protegida por un grupo naval, capaz de aparecer frente a un país y ejercer inmediatamente una amenaza considerable. Durante décadas, este modelo funcionó gracias a que la mayoría de los adversarios de EEUU carecen de medios capaces de mantener a estos grupos aeronavales lejos de sus costas.
La estrategia moderna de los portaaviones es una proyección de la antigua «Doctrina Monroe», que en 1823 estableció que EEUU actuaría como «policía internacional». Se completa con los trabajos del estratega Alfred Mahan (1840-1914), quien estableció en 1890 la «diplomacia de las cañoneras», que influenció al presidente Theodore Roosevelt (1858-1919), quien en 1901 afirmó: «Habla suavemente y lleva un gran garrote». [4][5][10]
Así, los portaaviones reemplazan las cañoneras, pero el principio es el mismo, a una escala mundial y después de la Segunda Guerra Mundial, en el contexto de la Guerra Fría, para combatir los países socialistas, el movimiento revolucionario y la descolonización.
Portaaviones contrarrestados
Pero ¿qué ocurre cuando un adversario dispone de misiles rápidos, maniobrables y difíciles de interceptar, capaces de convertir el espacio alrededor de un grupo aeronaval en una zona de enorme riesgo?
Ahí está el verdadero cambio estratégico.
El portaaviones nunca ha sido literalmente invulnerable. Su valor reside en su capacidad para acercarse lo suficiente al teatro de operaciones como para utilizar su aviación. Si esa proximidad se vuelve demasiado peligrosa, una parte fundamental de su ventaja desaparece.
Y si se tiene que mantener a cientos o miles de kilómetros de la zona de combate, deja progresivamente de cumplir la función para la que fue concebido. Seguirá siendo una formidable plataforma militar, pero ya no puede ejercer con la misma libertad la función de instrumento de dominación inmediata.
Eso cambia las reglas.
Por ejemplo, en un eventual conflicto alrededor de Taiwan, esta cuestión sería fundamental. Estados Unidos podría seguir empleando submarinos, misiles de largo alcance, aviación estratégica, satélites y otras capacidades. Pero la vieja idea de acercar un grupo de portaaviones para imponer una superioridad aérea local será imposible si China está dotada de una extensa red de misiles antibuques y sistemas de detección. [12]
La cuestión a la hora actual, por tanto, no es saber si un misil iraní puede hundir por sí solo un portaaviones estadounidense. Reducir el debate a eso sería absurdo. La verdadera cuestión es a qué distancia, con qué riesgo y con qué coste podrán operar en el futuro los grupos aeronavales estadounidenses.
Esa respuesta le interesa a muchos países, no solo a Irán.
Este avance iraní será de utilidad para China, Rusia, Corea del Norte y, mañana, para cualquier país capaz de combinar misiles de largo alcance, satélites, drones, submarinos, sensores e inteligencia artificial.
La guerra ahora es una guerra de redes. Ya no basta con tener el avión más sofisticado o el buque más grande. Hay que detectar primero, transmitir la información rápidamente y atacar desde una distancia suficiente para impedir la respuesta del adversario.
Precisamente, por eso resulta tan importante el desarrollo tecnológico iraní. Irán no necesita construir un portaaviones para amenazar a un portaaviones. Le basta con convertir el espacio en el que éste opera en un lugar demasiado peligroso y obligarlo a alejarse.
III. Irán, una potencia tecnológica del Sur global
Las estadísticas internacionales muestran una fuerte orientación del sistema universitario iraní hacia las ciencias y la ingeniería. En 2024, el 35,02 % de los graduados de educación superior iraníes pertenecían a las áreas de ciencia e ingeniería según el indicador de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Ya en 2017, la ingeniería representaba el 28,2 % de los estudiantes iraníes. [3][13]
Alemania y Francia gradúan anualmente a 178.000 ingenieros e Irán a 234.000; esto prueba la existencia de una masa considerable de profesionales de formación científica y técnica. Además, el número de estudiantes iraníes de doctorado pasó de 70.000 en 2007 a más de 229.000 en 2017, un aumento del 225 % en 10 años. Una gran parte de estos ingenieros y científicos son mujeres; cae estrepitosamente así el relato de que las niñas iraníes no pueden ir a la escuela.
Hay que abandonar la imagen de un país incapaz de producir otra cosa que copias o sistemas rudimentarios. El país dispone de universidades, investigadores, ingenieros y varias décadas de experiencia acumulada, a pesar de las sanciones. Y aquí aparece una paradoja que se repite: las sanciones destinadas a impedir que Irán desarrolle determinadas tecnologías también le han obligado a crear capacidades nacionales propias, cadenas de suministro alternativas y soluciones propias.
Las sanciones han fortalecido a Irán, impulsando el florecimiento del genio científico y tecnológico nacional. El país camina sobre sus propias piernas y no necesita a Occidente para progresar.
La cooperación rusa es un acelerador. Moscú aporta experiencia en determinados ámbitos altamente especializados; Teherán aporta sus propias capacidades científicas e industriales. El resultado es mucho más importante que la simple entrega de un arma. Es una transferencia e intercambio de conocimientos.
Cada nueva tecnología abre infinitos caminos
Y probablemente este sea uno de los aspectos más preocupantes para Washington. Una tecnología no necesita llegar en forma de arma terminada para modificar el equilibrio militar. Cuando un país aprende a fabricar un sistema, comprende sus limitaciones, analiza los resultados de las pruebas y los mejora progresivamente; esa capacidad se instala y se desarrolla, empujando los límites cada vez más lejos y facilitando el desarrollo de nuevas tecnologías en un proceso dialéctico imparable.
Las informaciones disponibles indican además que la cooperación ruso-iraní no se limitó a un contrato. Ingenieros rusos viajaron a Irán, hubo intercambios técnicos y especialistas rusos analizaron resultados de pruebas iraníes. La cooperación continúa hasta ahora en 2026.
La situación actual demuestra que el ejército estadounidense tiene grandes limitaciones humanas y logísticas; el rol de «gendarme mundial» es caro e ineficaz. A pesar de 900 instalaciones militares en el mundo, igual fueron derrotados en Irak y Afganistán. De esas bases, 500 son mayores, a las que hay que agregar unas 110 de la CIA; eso tiene un coste muy alto. Pero todo eso no impidió que Irán atacase 20 bases militares y destruyera 228 instalaciones —como 12 importantes radares—, entre los que se cuentan el AN/FPS-132, un radar de alerta temprana instalado en Qatar y de un valor de 1.100 millones de dólares.
El ejército norteamericano es como un gran dinosaurio atacado por fieras más pequeñas y rápidas; por mucho que se agite, corre a su pérdida por agotamiento. Esta derrota no ha terminado y cada paso en la escalada ha sido contrarrestado por una respuesta iraní más y más contundente.
Un portaaviones sin letrinas
La tripulación del USS Abraham Lincoln ronda las 5.000 personas y acabó un despliegue de 286 días, incluidos 264 días consecutivos en el mar, antes de llegar a Tailandia. La duración excepcional de la misión provocó problemas en la tripulación por el cansancio de los marineros, su salud mental y las condiciones de vida a bordo, con letrinas obstruidas y sin duchas. La Marina reconoció que hubo 8 intentos de suicidio en ese despliegue.
A pesar de todo, los portaaviones estadounidenses no son inútiles militarmente. Sería exagerado decirlo. Pero eso sí demuestra, en cambio, el enorme precio humano y logístico de mantener durante meses una plataforma de este tamaño en una guerra de alta intensidad a miles de kilómetros de sus bases, a lo que hay que agregar las nuevas amenazas.
Un portaaviones es extraordinario cuando puede desplazarse libremente. Es mucho menos extraordinario cuando vive acosado, protegiéndose de misiles, drones, submarinos y sistemas capaces de localizarlo y atacarlo.
Tal vez esta sea la verdadera muerte de la era de los portaaviones: no su desaparición física, sino el fin de su invulnerabilidad estratégica. Una pérdida de efectividad, además de un precio exorbitante, sobre todo si se reparan o modernizan la mitad de los 11 portaaviones de propulsión nuclear que lo necesitan.
Lucha por la tecnológica y derrota de las sanciones
El fin de la era de las amenazas con portaaviones coincide con una transformación mucho más amplia en el mundo de las nanotecnologías, como la derrota de EEUU en su guerra económica contra Huawei. En 2019, Trump privó a Huawei del acceso a Android y a los servicios de Google, también a los procesadores que incluían patentes de EEUU.
Después condenó la fabricación de procesadores con la tecnología avanzada de la holandesa ASML (Advanced Semiconductor Materials Lithography). Las duras sanciones norteamericanas obligaron a China a desarrollar la tecnología para la fabricación de procesadores con sus propias máquinas litográficas.
En el dominio de la inteligencia artificial sucede algo parecido: al impedir que Nvidia pudiese exportar los 9 procesadores más potentes a China, Huawei los reemplazó con sus propios procesadores Ascend, que, al no ser tan potentes, les ha obligado a desarrollar la inteligencia artificial sobre el genio en programación, llegando a los mismos resultados o mejores con una menor inversión material. Peor para EEUU, los servicios básicos de esta tecnología son ofrecidos gratuitamente o a un precio mucho más bajo.
En lo que va de este año 2026, las empresas tecnológicas de EEUU han gastado más de 1,5 billones de dólares (1.500.000 millones) en la inteligencia artificial, sin retorno de la inversión, en un mega hoyo financiero que crece exponencialmente, lo que podría desembocar, como en 2008, en una caída del índice Nasdaq Composite, que sufrió ese año una caída histórica del 40,54 %, obligando al cierre de miles de empresas de innovación tecnológica.
Volkswagen kaput
Cifras reveladoras: en 2025, BYD vendió 4,55 millones de vehículos eléctricos y Volkswagen 1,41 millones, cerca de 3,2 veces menos que el joven competidor chino. BYD comercializó su primer vehículo en 2003, Volkswagen en 1938, cuando creó el Kdf-Wagen, vehículo ancestro del Escarabajo, modelo plagiado a Bela Bérényi, quien creó el concepto en 1925, y a la empresa Tatra de Checoslovaquia en 1936. Plagio reconocido parcialmente por la justicia y por Ferdinand Porsche, ingeniero contratado por los nazis para hacer el «automóvil del pueblo».
Mientras los chinos suben, los europeos bajan
Un gigante con los pies de barro. El grupo alemán ha aprobado un plan que contempla unos 50.000 recortes adicionales de empleo, mientras estudia el futuro de varias plantas, trata de adaptarse a la caída de la demanda, al exceso de capacidad y a la creciente competencia asiática, especialmente china.
Se va a deshacer de la marca Seat, la cual emplea a 13.000 trabajadores y decenas de miles indirectos. Si siguen fabricando en Martorell otros modelos, no es tan grave, pero si no es así, habrá una catástrofe social mayor en perspectiva.
Volkswagen no es toda Alemania. Pero Volkswagen es su símbolo, y el Estado alemán, que prepara la guerra contra Rusia, compra armamento en masa, reorientando la industria civil hacia el esfuerzo de guerra. Este fenómeno se extiende en la Unión Europea. Hasta los fabricantes de inodoros se podrán a fabricar drones.
Dos pilares que se desmoronan
Durante décadas, el modelo alemán se apoyó en una industria extremadamente competitiva, orientada a la exportación y especialmente beneficiada por el mercado chino, mientras la protección militar estadounidense permitía a Europa dedicar relativamente menos recursos a su defensa.
Hoy ambos pilares están siendo cuestionados al mismo tiempo: la protección estadounidense ya no parece automática y la superioridad industrial europea está siendo desafiada por China.
Europa quiere recuperar una autonomía estratégica justo cuando tiene que reconstruir su capacidad industrial.
Incluso Taiwán está acelerando esta transformación. El gobierno ha impulsado un enorme programa de adquisición y desarrollo de drones, convencido de que las guerras de Ucrania y Oriente Medio han demostrado la importancia creciente de los sistemas no tripulados y de que EEUU no podrá garantizar su seguridad. Pero las cosas no siempre salen bien: el 15/09/2026 se ha anunciado la pérdida de un dron de vigilancia estratégica de un valor de 100 millones de dólares, uno de los tres que contaban.
El problema de Alemania y EEUU es el mismo que el de los portaaviones: la potencia visible ya no basta. Hace falta profundidad industrial, tecnológica y humana. Pero la reducción del presupuesto de la educación va a disminuir la creación de nuevos cerebros.
Nuevas alianzas
Y mientras Europa intenta adaptarse, otros antiguos aliados de Estados Unidos empiezan también a construir sus propias estructuras de seguridad. El acuerdo de defensa firmado entre Arabia Saudí, Turquía y Pakistán es un ejemplo especialmente significativo. Los tres países han reforzado su cooperación militar y han creado mecanismos permanentes para coordinar su asociación en materia de defensa. El acuerdo establece además un principio de defensa mutua. Pero vemos que, ante la ofensiva de los hutíes yemenitas contra Arabia Saudí, no movieron ni un dedo; tampoco EEUU.
Sería exagerado presentar este acuerdo como una ruptura con Washington, al menos en esta etapa. Pero el mensaje político es claro: las potencias regionales quieren cada vez más capacidad para garantizar por sí mismas su seguridad.
El mundo que viene será un mundo con más alianzas, más flexibles y menos dependientes de una única potencia.
La cantidad vale más
Irán ha cambiado la naturaleza de la guerra: la cantidad importa. Miles de drones relativamente baratos pueden representar una amenaza más difícil de absorber que un pequeño número de plataformas extremadamente sofisticadas.
La nueva generación tecnológica está democratizando determinadas formas de poder militar.
Un país ya no necesita ser una superpotencia para infligir pérdidas importantes a una flota moderna. Se necesitan conocimientos, infraestructuras, sensores, misiles, drones y, sobre todo, capacidad industrial para producirlos rápidamente. Eso es precisamente lo que las potencias occidentales han olvidado.
Han construido sistemas militares extraordinariamente sofisticados y caros, mientras sus adversarios han aprendido a combinar sistemas mucho más baratos en grandes cantidades. La pregunta ya no es solamente quién posee el arma más avanzada. La pregunta es quién puede seguir fabricando y sustituyendo sus armas cuando una guerra se prolonga durante meses o años. Es una diferencia fundamental.
Estos cambios amplifican la crisis económica que atraviesa Occidente; ahora se desbordan hacia la escena política y estratégica internacional.
La crisis política que atraviesa el imperialismo
En Gaza, el genocidio y los horrores han marcado profundamente a una generación entera en el mundo árabe y también en todo el planeta. El contraste entre las masacres y la lucha heroica de la resistencia ha expuesto el carácter podrido del sistema imperialista, produciendo una ruptura política y moral cuyas consecuencias todavía son difíciles de medir.
Como en 1968, esta generación pierde rápidamente la confianza en las instituciones, los discursos y las certezas de la generación anterior.
Lo que está cambiando, por tanto, no es solamente militar. También es psicológico, ético, moral.
Quienes se identifican con la dominación occidental se la imaginan eterna. Pero esta época, iniciada el miércoles 12 de octubre de 1942, cuando Colón puso el pie en las Bahamas, ya inició su derrumbe inexorable.
Esto no significa que Estados Unidos vaya a desaparecer mañana, ni que Europa vaya a hundirse rápidamente, ni que tampoco China vaya automáticamente a sustituir a Washington. Pero esa es la tendencia, aunque EEUU la retarde con sanciones, golpes de Estado, invasiones, guerras. ¿Qué es lo determinante en este proceso de cambio? La economía. A medida que el centro económico del mundo se desplaza al Oriente, la política y lo militar seguirán ese camino. [6][7]
El aumento de las contradicciones interimperialistas
El aumento de las contradicciones interimperialistas entre EEUU y sus aliados europeos les obliga a sacar la conclusión: Europa no podrá depender indefinidamente de Estados Unidos; para garantizar su seguridad, deberá pagar un alto precio económico y político. Washington exige que los europeos asuman una mayor parte del esfuerzo militar, mientras se debate una reducción o redistribución de determinadas capacidades estadounidenses en Europa.
¿Cuánto costaría el aumento al 5 % del PIB en defensa de los países europeos miembros de la OTAN? Un billón de euros por año. Según la FAO, en un informe en 2015, la erradicación total del hambre en el mundo, incluyendo el desarrollo de sistemas agrícolas y de logística, costaría casi un billón y medio. Esos recursos irán a EEUU. Trump exige solo la compra de equipamiento norteamericano. Para financiarlo, los gobiernos deberán sacar el dinero del gasto social y de los servicios públicos, lo que acarreará inmensos conflictos sociales y políticos. En ausencia de una izquierda revolucionaria potente, la destrucción de la calidad de vida reforzará la tendencia al fascismo. [2][14]
Otro problema es que Europa «se inventó la necesidad» de partir en guerra contra Rusia, a pesar de la derrota anunciada en Ucrania. Es patético que se lo planteen cuando precisamente su propia base industrial está debilitada respecto a 1970 en los siguientes porcentajes: industria 40-50 %, agricultura 75-80 % y un aumento de un 15 % de la dependencia energética de fuentes extra-europeas.
IV. La crisis interna del «régimen» norteamericano
Estados Unidos entró a una fase superior del desagregación de su sistema político e institucional. Los resultados de todas las últimas elecciones han sido objeto de polémica porque la élite demócrata-republicana no tiene el consenso mínimo para hacer funcionar el Estado normalmente.
Cuando Trump terminó su primer mandato (enero 2021), el Pentágono reconoció que la orden de dejar Siria solamente no solo no fue obedecida, sino que le mintieron al presidente diciéndole que lo habían hecho. En julio de 2025, el Washington Post afirmó que un tercio de las condenas a la administración Trump no fueron cumplidas. En estos momentos hay conflictos por el voto por correo, las políticas migratorias y las elecciones, porque la ley debería condenar el ofrecimiento de dinero hecho por Trump si ganaba las elecciones.
El proceso de descomposición del sistema político tiene rasgos particulares en EEUU, pero es una tendencia «natural» del sistema capitalista en su fase imperialista. A Stalin se le adjudica: «La democracia burguesa será una excepción y el fascismo, la regla», porque «la democracia burguesa es solo una forma de la dictadura de la burguesía. Cuando esta se vea amenazada, recurrirá al fascismo».
Gobernar sin democracia para garantizar el poder a la élite
Ya a mediados de los años sesenta surgió la idea de que toda la institucionalidad democrática limitaba el control de la sociedad y de que, por ello, hasta las elecciones podrían ser suprimidas. Las multinacionales podrían organizar la sociedad sin contrapeso. La idea de base es que el poder efectivo lo detenta una fracción política, militar y económica, y ella debe impedir que cualquier amenaza acabe con ese poder.
En The Power Elite (La élite del poder, 1956), el sociólogo estadounidense C. Wright Mills describe a Estados Unidos gobernado no por el pueblo elector, sino por una «élite del poder»: círculos cerrados que reúnen a los dirigentes políticos, económicos y militares. Estos dirigentes se cooptan y se reclutan mutuamente dentro de la élite (mismas escuelas, mismos clubes, mismas redes), sin pasar realmente por la validación electoral. [1][11]
Las múltiples facetas decadentes del presidente actual acentúan los riesgos de una escalada militar que podría poner en duda los límites existentes para impedir el uso de la bomba nuclear. La derrota en Ucrania e Irán genera una gran frustración, lo que, junto a la salida de Estados Unidos de tratados, agrava la situación. Entre ellos, el del ABM de 1972, que limitaba los sistemas destinados a interceptar misiles balísticos, y del INF de 1987, que eliminó toda una serie de misiles con alcances de 500 a 5.500 km.
En el interior de la sociedad norteamericana, las contradicciones toman direcciones múltiples que pueden, por ejemplo, desembocar en una guerra civil; en ese país, con tanto loco suelto y dirigentes incapaces, esos riesgos aumentan. Según la Small Arms Survey, hay 393 millones de armas en manos de la población. Entre el 13/09/2025 y el 13/09/2026 hubo en EEUU 543 masacres, con 567 asesinados y 2.155 heridos. [15]
Detector de mentiras
Cuando lea estas líneas, hay una larga fila de altos funcionarios en Washington esperando pasar el polígrafo, máquina para detectar mentiras, porque alguien filtró a la prensa el bajo número de stocks de misiles disponibles, razón por la que Kiev es bombardeada impunemente, sin defensa antiaérea, por la falta de misiles interceptores. ¿Qué interés tiene ahora Rusia en llegar a un acuerdo si el ejército ucraniano está desprotegido?
V. La derrota electoral de Trump
Estadísticas de Trump durante esta guerra: dijo 12 veces que la guerra había terminado, 17 veces que Irán había sido destruido, 18 veces que habían ganado la guerra, bailó 10 veces y se durmió 11 veces.
Pero a pesar del delirio de Trump, Ormuz sigue bajo control iraní y varios incidentes han fortalecido la autoridad de Teherán. El escenario militar se ha agravado para EEUU:
Ataque a portaaviones
- El centro de mando CENTCOM (05/09/2026) ha reconocido oficialmente que Irán atacó un destructor y un portaaviones, probablemente el USS George H.W. Bush (CVN); por primera vez EEUU reconoce un tal ataque.
Con el ataque al portaaviones se cambió el sentido de la guerra actual: hasta ahora EEUU decidía cuando atacaba y como; entonces, Irán respondía guardando una relativa proporción en la respuesta. Ahora Irán ataca primero y a la principal plataforma militar enemiga, con una respuesta débil: atacaron tres barcos petroleros iraníes solamente como represalia.
Irán ha tomado la iniciativa operativa y, de mantenerse, es ella quien pasará de una dinámica defensiva —conservar el puerto de Ormuz— a otra en la que puede extender sus ataques a Israel, el principal aliado de EEUU.
En la doctrina militar de EEUU, un portaaviones hace parte del territorio de EEUU; si es atacado, la respuesta debe ser contundente, y no lo hicieron en este caso, lo que demuestra cuán debilitados se encuentran.
Yemen en el centro de la tormenta - Las fuerzas Ansar Allah («Partidarios de Dios» en árabe), conocidas como hutíes, son un movimiento político, militar y religioso yemení que controla el estrecho de Bab el-Mandeb desde el 11 de septiembre, al tomarse la isla estratégica de Mayyun y la ciudad de Mokha.
En total, entre los dos estrechos pasa el 30 % del petróleo mundial y el 20 % del gas natural licuado (GNL).
Todas las formas de lucha
En la etapa actual, caricaturizando un poco, Irán ha salido adelante, gracias «solamente» a los drones y misiles. Pero aún no despliega los otros elementos de su arsenal, que debería incluir la acción de fuerzas comandos en escenarios fuera de Irán.
No han necesitado pasar a esa etapa porque con la primera los beneficios son largamente suficientes. Ese escenario de ataques múltiples será apocalíptico para la moral combativa de las tropas occidentales —no solo de EEUU— y los soldados que aún se mantengan en la región no podrán salir más de sus bases.
VI. La tecnología y el factor moral: garantes de la victoria
La adquisición y desarrollo de las nuevas tecnologías constituyen un avance mayor para los pueblos y potencias que se oponen a EEUU. El mito de que EEUU era invencible en una guerra convencional duró 81 años; se acabó en Ormuz.
Estados Unidos y las otras potencias imperialistas no son una alternativa para mejorar este mundo en crisis: son la causa de la crisis misma.
La búsqueda de la justicia
Recrear un mundo estable con sistemas políticos orientados al bien común se hará lejos del neoliberalismo y la democracia burguesa percibida como una dictadura disfrazada.
En Irán, la lucha por la justicia es un punto importante común a las tres ramas del chiismo. Las otras corrientes religiosas presentes en el país comparten en parte esta aspiración.
El hilo común alrededor de la idea es que Dios exige justicia y que el ser humano debe oponerse a la opresión. En ese sentido, el chiismo exprime a menudo la sensibilidad de los pueblos víctimas de la opresión y podría considerarse un rasgo de su propia identidad. No es que en las otras corrientes no exista, sino que en el chiismo ocupa un espacio central en la vida y la práctica religiosa, como el martirio de Husayn ibn Ali (626-680), quien era nieto del profeta Mahoma e hijo de Ali ibn Abi Talib y Fátima.
Husayn y un pequeño grupo de familiares y seguidores fueron asesinados el 10 de Muharram, día conocido como Ashura. Para los musulmanes chiíes, su martirio simboliza la resistencia frente a la injusticia y el sacrificio por principios religiosos.
El peregrinaje a Karbala sobrepasa los 20 millones de peregrinos. El asesinato del ayatolá Ali Khamenei, el 28 de febrero de 2026, es asociado al ejemplo de sacrificio e integridad de Husayn, como el del gran general y estratega Qasem Soleimani, asesinado el 3 de enero de 2020, a cuyo entierro acudieron 7 millones de personas. [8][9]
Así, la mentalidad de «luchar por la justicia en el mundo» y la aceptación cultural y religiosa del «sacrificio que se debe consentir para alcanzar la victoria» les predispone a ser grandes combatientes, muy lejos de la moral que asiste a los ejércitos genocidas e inmorales de EEUU e Israel.
Estos mecanismos se encuentran también en la resistencia palestina, que, a pesar del genocidio y del uso de explosivos equivalentes a varias bombas nucleares, no se rinde ni ha podido ser desalojada de su tierra sagrada.
Estas epopeyas alimentan el imaginario de una nueva generación de militantes en el mundo, que siguen apoyando Palestina y alegrándose de las victorias contra las tropas norteamericanas y sionistas.
Bibliografía
(Formato APA, 7.ª edición; los números entre corchetes remiten a las citas insertadas al final de los párrafos del texto)
Fuentes en español
[1] Mills, C. W. (1959). La élite del poder (The Power Elite). Trad. al español. México: Fondo de Cultura Económica.
[2] FAO. (2015). El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2015 (SOFA 2015): Cuestiones sociales, económicas y ambientales. Roma: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
[3] OMPI. (2024). Índice Mundial de Innovación 2024: La promesa del emprendimiento social. Ginebra: Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.
[4] Monroe, J. (1823). Mensaje anual al Congreso de los Estados Unidos (Doctrina Monroe). Washington, D. C.: Gobierno de los Estados Unidos. (Fuente primaria).
[5] Roosevelt, T. (1901). Mensaje presidencial al Congreso de los Estados Unidos. Washington, D. C.: Gobierno de los Estados Unidos. (Fuente primaria).
Sources en français
[6] Badie, B. (2004). L’impuissance de la puissance: Avènement d’un monde imprévisible. Paris: Fayard.
[7] Badie, B., & Smouts, M.-C. (1992). Le retournement du monde: Sociologie de la scène internationale. Paris: Presses de la Fondation nationale des sciences politiques.
[8] Giblin, B. (2020). Géopolitique du Proche-Orient (6.ª ed.). Paris: Presses universitaires de France.
[9] David, C.-P., & Grondin, D. (2019). Théories de la politique internationale (5.ª ed.). Québec: Presses de l’Université Laval.
Sources in English
[10] Mahan, A. T. (1890). The Influence of Sea Power upon History, 1660–1783. Boston: Little, Brown and Company.
[11] Mills, C. W. (1956). The Power Elite. New York: Oxford University Press.
[12] Kaplan, R. D. (2010). Monsoon: The Indian Ocean and the Future of American Power. New York: Random House.
[13] WIPO. (2024). Global Innovation Index 2024: Unlocking the Promise of Social Entrepreneurship. Geneva: World Intellectual Property Organization.
[14] FAO. (2015). The State of Food and Agriculture 2015: Social, Economic and Environmental Dimensions of Trade and the Empowerment of Rural Women. Rome: Food and Agriculture Organization of the United Nations.
[15] Small Arms Survey. (2018). Small Arms Survey 2017: Weapons and the World. Cambridge: Cambridge University Press.
[16] Financial Times. (2026). Investigación periodística sobre la cooperación secreta de Rusia con Irán en el desarrollo de misiles de crucero supersónicos (programa C430L). Londres: Financial Times.

